Hace falta que las ordenanzas fiscales de residuos repercutan la carga fiscal proporcionalmente al coste real del usuario del servicio, al mismo tiempo que se rigen por unos principios de equidad social y de promoción de los comportamientos de respeto al medio ambiente.

    Esto es particularmente significativo con la aparición de los residuos comerciales y de las actividades económicas como sector generador de residuos diferenciado, con la casuística particular y servicios específicos que se implantan.

    En este ámbito, se deben redactar ordenanzas que incentiven un buen comportamiento de la ciudadanía y de las empresas, bonificando a aquellos que respeten y promocionen los mecanismos de recogida establecidos, y penalizando a aquellos que hagan un uso poco respetuoso del servicio.

    Nuestra empresa tiene una amplia experiencia en la redacción de ordenanzas fiscales en municipios de diferente volumen de población y características (población estacional, urbanismo disperso...).